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Se prendió esta mi*rda

Por Sasha Salúm

Profesional de marketing y consultora especializada en potenciar marcas a través de marketing y publicidad

Como todos sabemos, la crisis del Covid-19 es una catástrofe humanitaria y económica sin precedentes.

Ante esto, los medios con contenido diferente, nos vienen mostrando tanta realidad del país, como de personas a nivel mundial que pasan lo mismo pero buscando mostrar la tan mentada “reinvención” (porquería de palabra, pero es lo que hay).

Quiero compartir unas ideas que estuve profundizando durante estos meses, es una breve e interesante recopilación y análisis de la información, de como afecta al ecosistema y a la función de la comunicación.

Primero que nada, el consumidor sigue viendo con buenos ojos a la publicidad, pero desde el lado de los medios, se priorizó lo digital y las marcas anunciantes redujeron la pauta o bien, recortaron completamente el presupuesto, a que nos lleva esto?

A que “el nuevo normal” no es solo adaptarse, sino aprender a que no hay normalidad, siendo que todo puede cambiar rápida e inesperadamente en cualquier momento.

Todo lo que vemos o escuchamos suma y nos hace compartir en nuestros círculos sociales este nuevo estilo de vida, ya no es solo la tv, ya no son solo plataformas digitales, siempre el consumidor va a ser el que tiene más fuerza y va a ser el mejor medio de comunicación que pueda existir.

El cliente ya no solo es audiencia, sino también generador de contenidos, de noticias y de mensajes.

Tecnología y adaptación

Sabemos que la tecnología nos hizo mejorar la gestión de nuestro día a día, con esta crisis, se fueron apresurando los procesos. Ya nos encontrábamos en una época de cambio, pero ahora fuimos forzados a hacerlo por necesidad.

Ante la transición hacia la utilización de nuevos medios y nuevas plataformas, las empresas y medios entendieron la prioridad, reduciendo sus equipos de trabajo para seguir informando. Una vez más, la adaptación de redes sociales fue rápida y esto hizo que, como el público se adaptó, los medios se tuvieran que adaptar a su vez.

Como resultado, las marcas se replantearon sus estrategias y hace un tiempo vemos y vivimos cómo las mismas modificaron su conducta de negocio y su estrategia de comunicación para adaptarse a las exigencias de una nueva sensibilidad.

En un mundo ideal, en un lado A, las empresas y emprendimientos deberian tener un área de contingencia, teniendo siempre en cuenta varias opciones para aprender a ser flexibles no sólo con su cliente o consumidor, sino con sus empleados, cadenas de suministros, canales de comercialización, entre otros, para poder adaptarse rápido a este mundo tan cambiante, a esto le sumo a que el concepto de marca y a su vez sus empleados y directivos se sumen al aprendizaje de adaptación, con protocolos en todas las áreas que ayuden a lograr esto.

En el lado B, está el emprendedor que redujo su equipo, como continúa? Sin espalda económica como en el lado A, siendo que al reducir el equipo, el consumidor espera que el producto no pierda calidad, por que sigue pagando lo mismo.

La realidad dentro del emprendimiento es que los procesos y las personas estan al límite, eso puede afectar el producto o servicio, en su calidad y en la experiencia como cliente, mantener experiencia es súper difícil y todos están en la misma.

Los clientes entienden pero no tienen la culpa y siguen exigiendo calidad. En resumen, te quedas con quien te trate bien y con calidad.

Ejemplo, un banco conocido llama todos los meses a ver “¿cómo estás?” Literal: “Hola Señorita, queremos saber; ¿cómo está? ¿está a gusto? ¿necesita alguna refinanciación? ¿algun préstamo? y si no, ¿qué servicio le gustaría que le demos?.

Estas cosas no tienen precio, el cliente se rompe el c*lo para cumplir y entiende el kilombo, pero andaaaaaa que manden un mensaje de “vení paga” o ”te llamo a requerir tal cuota”, ni hablar de los empleados que no fueron indemnizados correctamente, por dar ejemplos, esa marca o esa empresa inhumana, muere.

El consumidor esta más exigente que nunca por que quiere sacarle el jugo máximo a toda su inversión, en cualquier tipo de rubro. Todo lo superfluo o que no sume simplemente se corta, se cancela o se deja de comprar… es ahí donde esta lo jodido y el desafío no para una campaña publicitaria, sino para los directores, comerciales y marketing.

Es importante escuchar las necesidades reales del consumidor y reaccionar de manera oportuna para consolidar así una buena reputación entre la gente, ya que el “boca en boca”, es orgánico, natural y espontáneo, es lo que lo hace “creíble”, divulgable y eficaz.

Bonus, el emprendedor que cerró su negocio… “the show must go on”, nuevas ideas, nuevos rumbos, nuevos sueños. Las cosas pasan por algo.

Nadie puede resistirse al cambio

Del cambio nació una nueva comunicación de “vender sin ofender”, es una tendencia que creo que tenemos que saber manejar teniendo en cuenta las realidades económicas en todos los niveles, donde nos tocó una gestión de cambio obligada donde sentimos lo que pasa y lo vamos a seguir sintiendo.

Nos toca reevaluar y replantearnos, teniendo en cuenta que una variable es el re-encauce de la economía del país, mirar cómo podemos recuperarnos y ayudar a los sectores más vulnerables.

Sobrevive el que tiene el poder de ver más allá de la crisis, como sabemos la economía se mueve al ritmo del sector privado, no del sector público.

Para que los empleos se mantengan o se recuperen, se necesita mucha creatividad; los emprendedores y empresarios son clave en este tema, con mucho ingenio para utilizar de manera correcta las herramientas que tienen a su alcance, pensando desde otro punto de vista, desde el consumidor y desde el colaborador, teniendo en cuenta que la sensibilidad es prioridad, no se puede subestimar la complejidad de esta coyuntura, ya que no estamos viendo toda la realidad. No hay consumo, sin empleo.

Experiencia más que publicidad

Tanto venimos escuchando “vender experiencia, vender concepto”, ahora, esta tendencia está más que acelerada.

Particularmente estoy harta de lo mainstream, de entrar a redes sociales y ver lo mismo, más de lo mismo con diferente marca, casi todas las campañas y publicidades (ni hablar de los mensajes de comunicación), mucha similitud en un mundo publicitario con tanta polución.

Este es el momento de “renacer” de “replantearse” de verdad lo que uno quiere comunicar como marca, sin concepto, sin estrategia, la marca no suma, ya no. Los que no se duerman, van a ver oportunidades.


En resumen, esta nueva a-normalidad se alargará. Algunos comportamientos pasarán, pero otros no, e incrementarán mucho, muchísimo el uso de nuevas tecnologías, es ahí donde necesitamos poner foco, en aprender a adaptarnos y a vender sin ofender.

En marketing, así como en todas las relaciones sociales, uno debe conocer a la persona, al cliente, al consumidor, al empleado… y darle lo que quiere, lo que necesita, hay que CONECTAR.

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